El aumento del precio del combustible se ha convertido en una preocupación diaria para muchos panameños. Cada semana, llenar el tanque cuesta más, y esto afecta directamente el bolsillo de quienes dependen del transporte para trabajar, estudiar o realizar sus actividades cotidianas.
Ante esta realidad, muchas familias han tenido que hacer ajustes importantes en su presupuesto. Se recortan gastos en alimentos, entretenimiento e incluso en necesidades básicas, solo para poder cubrir el costo del traslado. Para algunos, usar el carro ya no es una opción diaria, sino un lujo que se reserva para casos...