Opinión

La delgada línea entre exigir y respetar

13 de febrero de 2026

En la vida familiar y en cualquier espacio compartido existe una línea muy clara entre tomar decisiones y pasar por encima de los demás.

No todo lo que puede decidirse de forma individual debería hacerse así. Hay personas que asumen el rol de “resolver”. Organizan, determinan y ejecutan bajo la convicción de que están haciendo lo correcto. Y quizás lo estén.

El problema no siempre es la intención, sino la forma. Cuando una decisión afecta a varios, el respeto exige algo más que iniciativa: exige consulta. Creer que tener carácter es imponer criterios es una confusión frecuente. Liderar no significa invalidar otras voces. Tampoco significa asumir que una sola perspectiva es suficiente para representar a todos. En muchas familias panameñas, los conflictos no nacen por lo que se decidió, sino por cómo se decidió.

La exclusión pesa más que el resultado. Sentirse ignorada fractura más que cualquier desacuerdo. Vivir en comunidad implica entender que hay asuntos personales y otros colectivos. Reconocer esa diferencia es clave. Porque decidir puede ser necesario, pero respetar siempre será indispensable. * Periodista.

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