En Panamá existen leyes claras que protegen la intimidad y la privacidad de las personas, incluso dentro del entorno laboral. Sin embargo, algunas empresas parecen olvidar o ignorar estos límites cuando instalan cámaras con micrófonos para vigilar a sus empleados, cruzando una línea que no solo es ética, sino también legal.
La Constitución panameña, en su artículo 29, garantiza la inviolabilidad de las comunicaciones privadas. A esto se suma la Ley 81 de 2019, sobre protección de datos personales, que establece que toda recopilación de información debe hacerse con consentimiento, finalidad clara...