Opinión

¿Dónde va tu esfuerzo?

08 de enero de 2026

A veces vale la pena detenerse. Te invito a reflexionar sobre algo incómodo: dónde va tu esfuerzo, qué lo alimenta y qué resultados reales está produciendo hoy. Muchas personas pasan horas frente al teléfono buscando el próximo estímulo.

Cada video promete algo mejor. Sin notarlo, entramos en un circuito de dopamina inmediata que crea dependencia. El tiempo se consume, la atención se fragmenta y el esfuerzo no se traduce en aprendizaje duradero. El problema no es el esfuerzo, sino su dirección.

Cuando no se acompaña de aprendizaje, se diluye. Una de las formas más eficaces de convertir el esfuerzo en resultados acumulativos es ampliar el conocimiento y entrenar la mente para comprender, retener y relacionar ideas. La lectura cumple esa función.

No ofrece gratificación inmediata. Exige tiempo, atención y presencia. A través de historias con un hilo conductor, el cerebro procesa la información de forma profunda. Así, el conocimiento deja de ser fragmento y se convierte en base para decisiones más conscientes.

No todos parten del mismo punto. Hay quienes viven en modo supervivencia y cansancio constante. Esta columna no juzga. Invita a pausar y preguntarnos si lo que hacemos hoy construye algo el día siguiente. * Artista plástica y escritora.

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