A veces vale la pena detenerse. Te invito a reflexionar sobre algo incómodo: dónde va tu esfuerzo, qué lo alimenta y qué resultados reales está produciendo hoy. Muchas personas pasan horas frente al teléfono buscando el próximo estímulo.
Cada video promete algo mejor. Sin notarlo, entramos en un circuito de dopamina inmediata que crea dependencia. El tiempo se consume, la atención se fragmenta y el esfuerzo no se traduce en aprendizaje duradero. El problema no es el esfuerzo, sino su dirección.
Cuando no se acompaña de aprendizaje, se diluye. Una de las formas más eficaces de convertir el esfuerzo...