“Amar a Colón es contarla bien”
Esto es parte de una ola expansiva de gente que solo busca ‘likes’ (o “me gusta”, como una forma de interacción en redes sociales para mostrar aprobación) y comentarios, empujando noticias amarillistas que venden miedo y distorsión. Cuando uno estaba en el barrio, se discutía y hasta se peleaba, sí, pero eso no define a un pueblo.
Mientras tanto, en otros estratos se esconden vicios peores que nadie viraliza. Ese doble rasero nos hace daño. Colón no es la postal violenta que algunos quieren imponer; Colón es calle viva, es mercado, es parque, es arena los domingos, es basket, es cerveza fría con los amigos y volver tranquilo a casa.
Aquí todavía se conversa en la vereda y se comparte una dominguera. No todo está perdido ni todo es malo: depende de lo que busques y de cómo mires.
El problema es que hemos comprado el síndrome de la ventana rota: a fuerza de repetir lo negativo, damos el mensaje de que todo vale y nada importa. Y peor aún, caemos en el tanque de cangrejo, donde en vez de empujar al que quiere salir adelante, lo jalamos para abajo. En Colón pasan cosas hermosas que no se cuentan.
El Mundial del Barrio de Basketball es prueba viva: equipos de Chiriquí, Veraguas, Panamá y el Oeste vienen, compiten con nuestros jóvenes, comen lo nuestro, disfrutan nuestras playas y la Zona Libre. Esa gente espera el verano para venir a Colón, porque aquí hay alegría, talento y calor humano. Pero eso casi no se difunde, como si el éxito del colonense no mereciera aplauso.
Tenemos que hacernos responsables de lo que proyectamos y consumimos. Sin querer, muchas veces somos nuestros propios detractores y verdugos. Hagamos un giro consciente: menos muertos, menos morbo y menos odio; más historias buenas, más logros, más juventud brillando. Sigamos contando lo que sí construye.
Porque Colón no es una subcategoría ni una aldea: Colón es un paraíso con retos, sí, pero lleno de gente valiosa. Y mientras más contemos historias positivas de nuestra gente en Colón, más fuerte será el amor propio, el sentido de pertenencia y el futuro que estamos sembrando. Wapping Colón.
* El autor es dirigente deportivo.