El uso del etanol como aditivo en combustibles, particularmente en mezclas como E10, se presenta discursivamente como una alternativa sostenible frente a la dependencia de los hidrocarburos. Sin embargo, en términos técnicos y económicos, sus efectos sobre el consumidor distan de ser concluyentes.
La menor densidad energética del etanol respecto a la gasolina implica un incremento en el consumo por kilómetro recorrido, lo que se traduce en una eficiencia inferior. A ello se suman posibles impactos en sistemas mecánicos no diseñados para este tipo de mezcla, especialmente en climas húmedos donde...