Punto de vista

16 de septiembre de 2026

En todos los gobiernos y democracias las agencias de la ley utilizan los “agentes encubiertos” para recolectar información, perfilar a personas y anticipar amenazas de la delincuencia común, el narcotráfico y los peligros relacionados con la seguridad nacional.

La filtración de la información con los nombres y rangos de no menos 24 de 40 policías que vigilaron los movimientos de organizaciones sociales y sindicatos de izquierda en los últimos dos años salió de la propia Policía Nacional, no tengo dudas de eso.

Más allá de la discusión política o jurídica sobre la legalidad o justificación de una investigación con agentes encubiertos, la pregunta mayor es quién y por qué hizo públicos los nombres de los policías que fueron encomendados a investigar, arropados del anonimato y que ahora tienen su seguridad personal comprometida.

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