El impacto de la empatía con el médico
El Día del Médico en Panamá, celebrado cada 21 de mayo para recordar que, más allá de los estetoscopios, las batas blancas y las recetas, lo que verdaderamente define a un buen médico es su humanidad. Hace unos años en la sala de medicina interna de un hospital público en la Ciudad de Panamá, había un paciente, don Chon, un abuelo chiricano de casi 80 años, que llevaba semanas hospitalizado debido a una complicación cardíaca.
Aunque físicamente estaba estable, don Chon se estaba “apagando” anímicamente; no hablaba, casi no comía y miraba siempre a la ventana. El diagnóstico: depresión por hospitalización prolongada. El Dr. Carlos se dio cuenta que cada vez que le tomaba la presión a don Chon, el señor murmuraba algo sobre “la tierra”, “el café de la mañana” y “el olor a lluvia en la finca”.
El Dr. decidió recetar algo que no estaba en el vademécum. Llegó a la ronda médica con una pequeña bolsa de tela, cerró las cortinas para tener algo de privacidad y abrió la bolsa. No eran medicinas: eran granos de café recién traídos de las tierras altas.
Molió unos cuantos granos ahí mismo para que el aroma inundara el cubículo. Los ojos del anciano se llenaron de lágrimas, pero esta vez con una sonrisa. Por primera vez en quince días, don Chon se sentó solo en la cama y empezó a contarle al doctor cómo se cosechaba el mejor café del país.
Empezó a comer, a cooperar con las enfermeras y, dos semanas después, recibió el alta. El día que se iba, el viejo agricultor le dio un abrazo fuerte al joven médico y le dijo: “Usted me curó el corazón dos veces, doctor: una con las pastillas y otra con el olor a mi tierra”. Saludos a los médicos.
* El autor es comunicador social.