Opinión

Cuando la cultura se enriquece, el país crece

05 de enero de 2026

He observado en silencio durante años. He aprendido a leer los gestos, a reconocer el cansancio que no se queja y la esperanza que insiste. He visto determinación en rostros anónimos. Héroes sin aplausos que salen cada día a sostener a sus familias, a empujar a la siguiente generación o a levantar proyectos personales con la convicción íntima de que el esfuerzo, tarde o temprano, rinde frutos. No especulan: actúan.

Querámoslo o no, todos ocupamos un lugar en el ecosistema social. Cada acción deja huella. A veces subestimamos nuestro poder de transformación: un buenos días, una sonrisa franca, un “me alegra verte”. Gestos mínimos que alivian a quien camina cargado y continúan la cadena invisible del ánimo. Nadie crece solo. Crecemos cuando ayudamos a otros a crecer. Panamá es un crisol vivo. Sabores afrodescendientes, caribeños, chinos, árabes y latinoamericanos conviven y se integran. No siempre por lujo, muchas veces por necesidad. La economía marca el ritmo y nos enseña una ley simple: dar lo mejor con lo que se tiene. Cuando asumimos la responsabilidad de impactar positivamente a quien tenemos enfrente, no solo mejoramos el entorno: forjamos el país que decimos querer.

* Artista plástica y escritora.