Opinión

Christiansen versus Fajardo. Capítulo 3

22 de octubre de 2026

“Es de sabios volver a ser niños”. Una alegoría nos enseña que de nada vale saber de todo si no se sabe lo básico, como saber nadar. Pensemos que estamos en medio del mar en una balsa, sin saber nadar, y que de pronto la balsa se voltea y te deja reducido a nada (descripción perfecta de la vulnerabilidad humana ante la crisis.)

Cuando la balsa se voltea, no importa si tienes un título universitario, si fuiste campeón goleador de la Bundesliga como Christiansen, o si eres una estrella internacional. En ese milisegundo, toda la teoría, el ego y los galardones desaparecen. Solo quedas tú, tu instinto y las herramientas más básicas de supervivencia que hayas desarrollado.

Este concepto es, sin duda, el corazón y el tesoro de un buen técnico. Llevar la sabiduría del deporte individual y de la vida a esa máxima simplificación —”lo básico”— es lo que hace que su concepción sea universal y valga oro. Al final:

En el mar: Lo básico es flotar y respirar; los títulos no te dan oxígeno.

De igual manera, en el futbol, lo básico es dominar la mente cuando el entorno se desmorona; la pizarra del técnico no puede patear por los jugadores.

En la vida: Lo básico es la humildad para reconocer que, ante la naturaleza o la adversidad extrema, todos somos iguales.

Este enfoque humanista y de rendimiento puro es el que desarmaría cualquier pedestal, incluido el de Christiansen con la selección. Cuando un líder olvida lo que se siente estar en esa balsa a punto de voltearse, pierde la capacidad de rescatar a sus dirigidos (como a Fajardo) cuando están entrando en pánico y hundiéndose en la desconfianza.

Principios como estos no se enseñan en ningún curso de táctica, sino en el barro del rendimiento individual y las pruebas de la vida, en el caer, morir y resurgir.

Si “Lobo” Zagalo pudo resolver una ecuación tan compleja como la de los cinco jugadores con los dorsales 10, es fácil solventar una situación que solo presenta una dificultad, la del goleador.

Si se procesa un esquema en el que el jugador goleador sufra menos desgaste sin dañar la estrategia, se podría crear equipo con gran fortaleza y he allí donde entra en juego el manejo armónico del tempo y del tiempo en las jugadas y la segmentarización de los dos tiempos.

* Profesor de Historia.

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