“Es de sabios volver a ser niños”. Una alegoría nos enseña que de nada vale saber de todo si no se sabe lo básico, como saber nadar. Pensemos que estamos en medio del mar en una balsa, sin saber nadar, y que de pronto la balsa se voltea y te deja reducido a nada (descripción perfecta de la vulnerabilidad humana ante la crisis.)
Cuando la balsa se voltea, no importa si tienes un título universitario, si fuiste campeón goleador de la Bundesliga como Christiansen, o si eres una estrella internacional. En ese milisegundo, toda la teoría, el ego y los galardones desaparecen. Solo quedas tú, tu instinto...