Cámara taiwanesa se activa para ayudar
El gremio tras la ruptura de relaciones diplomáticas ha ido envejeciendo: la edad promedio de sus integrantes es de 64 años, la mayoría ya jubilados, y en los últimos 15 años no han llegado jóvenes empresarios a sumarse al grupo
En medio de la emergencia nacional por el terremoto del 9 de octubre, la Cámara Taiwanesa de Comercio en Panamá se reactivó con una acción solidaria. El gremio, constituido hace 29 años, en 1997, anunció la donación de una vivienda dentro del programa de 6,000 casas modulares impulsado por la Alcaldía de Panamá para los damnificados del sismo. Se trata del modelo “Chantin No. 3”, gestionado en coordinación con el alcalde Mayer Mizrachi.
La organización agrupa actualmente a 21 miembros activos de una comunidad estimada en 200 taiwaneses. “Queremos ayudar a nuestros paisanos y a Panamá. Somos panameños igual que todos”, explicó Robert Lu, presidente del gremio, quien tiene 32 años de vivir en el país. Lu detalló que la iniciativa nació tras el anuncio municipal: “Fue mi idea apoyar a Mayer a hacer algo. Nosotros tenemos contactos y, cuando se publicó lo de las 6 000 casas, decidimos donar una. Eso es todo”.
La Cámara es un grupo de ayuda mutua. Para ingresar, los únicos requisitos son ser taiwanés, mayor de edad y ser aceptado por votación de los miembros; no se exige tener un negocio. Mantienen un fondo común y se reúnen periódicamente para organizar actividades y respaldarse entre paisanos.
Históricamente, la mayoría de sus miembros llegó por negocios a la Zona Libre de Colón, dedicándose a la compra y venta de mercancía variada.
Hoy, la mayor parte reside entre la Ciudad de Panamá y Colón, con presencia puntual en Panamá Oeste, Veraguas y Chiriquí. Además del comercio zonal, hay socios dedicados a la venta al detal, distribución de combustible, hotelería y restaurantes. Otras empresas taiwanesas con presencia relevante en el país —aunque no son miembros formales— son las navieras Evergreen y Yang Ming Shipping, así como Mega International Commercial Bank (Megabank), ubicado en la avenida Balboa.
ml | La falta de una oficina comercial de Taiwán en Panamá se ha convertido en el principal freno para atraer nuevas inversiones y para la operación diaria de los empresarios ya establecidos. Robert Lu, presidente de la Cámara de Comercio Taiwanesa, explica que abrir o mantener una empresa se ha vuelto un proceso largo y costoso. “Se nos ha hecho más difícil traer jóvenes que quieran crear empresas en Panamá por el tema de que no hay oficinas para hacer los trámites. Es un tema muy crítico no solo para atraer inversiones, sino para las personas que trabajan aquí”, advirtió.
Puso como ejemplo la rotación de personal que cada tres o cinco años deben hacer sus miembros. Cada trabajador que llega debe solicitar estatus migratorio, cambiar licencia de conducir y certificar documentos de estudio o antecedentes.
“Los documentos que necesitan para venir aquí primero deben certificarse en Taiwán con la Embajada de Guatemala en Taiwán, luego enviarse a la Embajada de Taiwán en Guatemala, después al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala y finalmente regresar a Panamá”, detalló. Ese periplo, que en otros países se resuelve con una simple apostilla, puede tardar semanas y costar hasta B/. 600 por un solo certificado, solo en honorarios de abogados y gestiones consulares en dos países. La Cámara pide que se concrete una oficina comercial plena, como la que Taiwán mantiene en otros países de la región, que pueda certificar documentos y funcionar como ventanilla única.