El sismo que sacudió al país el pasado 9 de octubre evidenció una cualidad que el papa Francisco definió en su momento como “Panamá es una nación noble”. Esa nobleza, entendida como la expresión de un pueblo honrado, generoso y leal, quedó demostrada desde el primer momento, cuando la emergencia puso a prueba no solo la infraestructura, sino también el carácter de los panameños.
Vecinos, amigos y compañeros se apoyaron, ayudaron y acompañaron. Personas desconocidas ofrecieron consuelo a otras, se preocuparon por su bienestar, por si tenían dónde dormir, qué comer y cómo salir adelante. En medio...