Cultura

La tradición de la rosca de Reyes

02 de enero de 2026

Cada 6 de enero, la rosca de Reyes se convierte en la gran protagonista de las mesas, marcando el cierre de las celebraciones navideñas y la conmemoración de la llegada de los Reyes Magos al pesebre de Belén o la Epifanía.

Más que un pan dulce, esta tradición representa unión familiar, fe y herencia cultural que se ha transmitido de generación en generación en muchos países de América Latina y Europa.

La rosca se caracteriza por su forma ovalada o circular, la cual simboliza el amor infinito de Dios y la corona de los Reyes Magos.

Está elaborada con una masa suave y aromática, generalmente perfumada con ralladura de naranja o azahar, y decorada con frutas cristalizadas de colores que representan las joyas de las coronas reales. En su interior se esconden uno o varios muñequitos, que simbolizan al Niño Jesús oculto para protegerlo del rey Herodes.

La tradición indica que quien encuentre el muñeco, al partir la rosca, adquiere un compromiso especial: organizar o colaborar con la celebración del Día de la Candelaria, el 2 de febrero, ofreciendo tamales, bollos u otros platillos típicos. Este gesto refuerza el sentido de comunidad y compartir que distingue esta fecha.

Con el paso del tiempo, la rosca de Reyes ha evolucionado y hoy existen múltiples versiones. Además de la clásica, se preparan rellenas de crema pastelera, chocolate, dulce de leche, guayaba o queso crema. En algunos hogares y panaderías artesanales se incorporan ingredientes innovadores, como frutos secos, almendras, nueces y pasitas, adaptándose a los gustos actuales, sin perder su esencia tradicional.

Además de su significado religioso y cultural, muchas personas esperan esta fecha para apoyar negocios locales y compartir la rosca en oficinas, escuelas y reuniones entre amigos; convirtiendo esta tradición en un espacio de convivencia que fortalece los lazos sociales y continua viva una costumbre que sigue adaptándose a los nuevos tiempos y manteniendo su valor simbólico.

Por eso en Panamá, la rosca de Reyes ha ganado cada vez más espacio en celebraciones familiares, escuelas y empresas, convirtiéndose en una excusa perfecta para reunirse, compartir y mantener vivas las costumbres y también porque marca el final del ciclo navideño.

Existen nuevos sabores como: chocolate, pistacho, avellanas, fresas, limón con chocolate blanco y crema pastelera.