Al pie del cañón

Malas calles

01 de agosto de 2019

De sus barrios están tan prendados estos chiquillos, que resulta imposible  pasar  desapercibidos. Sus maneras, la elección de los verbos en sus torpes oraciones y la distintiva picardía llevan el sello de la cuadra. Ni la televisión ni los libros que ignoran  ni la familia los hará cambiar.

La escuela  lo intentará, pero en   ocho de cada diez intentos terminarán  en fracaso, pues estos chicos, hijos del encuentro callejero nocturno, el ocio y las amistades baladíes, no pasan suficiente tiempo en el hogar.

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