Reforzar la seguridad: una urgencia social
En los últimos años, la inseguridad y los robos en el país se han convertido en una preocupación constante para muchos ciudadanos, ya que no se trata solo de cifras que van en aumento, sino de una situación que genera incertidumbre y causa cambios en la vida cotidiana. Las personas temen salir de noche, comerciantes cierran sus negocios más temprano y familias que viven con miedo. Esa situación no puede ni debe normalizarse.
Reforzar la seguridad es una necesidad urgente. Esto no consiste únicamente en aumentar la presencia policial, sino también mejorar la capacitación, la prevención y la capacidad de respuesta rápida ante los delitos que se cometen. También es clave invertir en tecnología, iluminación urbana y sistemas de vigilancia que disuadan a los delincuentes.
Debemos tener en cuenta que cuando hablamos de seguridad, entramos en un tema de dimensión social. Combatir el delito implica atender las causas profundas que lo generan, como la desigualdad y la falta de oportunidades. Mientras se trabaja en soluciones a largo plazo no se pueden postergar acciones inmediatas para proteger a la población y responder a la urgencia del problema.
La ciudadanía merece vivir tranquila. Reforzar la seguridad no es una postura extrema, sino una responsabilidad básica del Estado para garantizar el bienestar de la ciudadanía.