Opinión

¿Puede conocerse la verdad en política?

01 de agosto de 2019

Miguel A. Espino Perigault
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La pregunta, más bien, es si puede o no conocerse la verdad, es decir, la realidad de las cosas. El diccionario de la Real Academia nos ofrece varias definiciones. Se nos dice, también que "realidad" es la "existencia real de algo".
La verdad es "la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente". También es un "juicio o proposición que no se puede negar racionalmente". Y, otras definiciones.

Pero, ¿cuántas veces oímos decir que "nadie tiene la verdad absoluta" o que "cada uno tiene su verdad". Algunas personas y, sobre todo en algunos movimientos ideológicos y políticos, se atribuyen ellos mismos la posesión de la verdad absoluta. Pero, la supuesta posesión de la verdad no puede ser un capricho.
La negación o banalidad de la verdad es propia del "relativismo", que ha sido calificado como un peligroso mal de nuestros tiempos por Benedicto 16. La verdad es posible y necesaria, porque sin ella no podrían darse el pensamiento ni el conocimiento científicos.

La verdad con la mentira o falsedad, son contradictorios, pues ninguna cosa puede ser y no ser al mismo tiempo.

Están relacionadas con el bien y el mal. La verdad es buena y es el bien o hace el bien. En la Asamblea Nacional, los diputados se ocupan de los diferentes temas con los cuales pretenden servir al bien común. Algunos de ellos se ocupan, principalmente, de los temas relacionados con la vida y la familia, dos realidades objeto de furiosos ataques de parte de grupos ideológico-políticos relativistas, identificados con "ideología de género". Es necesario estar claros en el tema de la verdad, pues hay mucho mal y mucha maldad, expresada en movimientos políticos y a cargo de activistas ideológicos empeñados en imponer leyes nocivas, relacionadas con la falsa interpretación que se ocultan en el equívoco lenguaje de género empleado. De este mal, los activistas de los movimientos provida y profamilia, han hecho ardua labor para corregir los errores. Pero, el peligro subsiste y es necesario mantener la guardia. La amenaza contra la cultura protectora de la vida y la familia es una verdad que hay que reconocer. Es una verdad-verdad, como le gustaba referirse a ella el gran arzobispo Marcos Gregorio Mc Grath sobre estos temas y su desconocimiento en la política.

El Papa Francisco habla del problema con frecuencia. Últimamente, ha dicho con la claridad que lo caracteriza, que •la ideología de género es una equivocación de la mente humana". No se dejen, pues engañar los diputados, ni sorprender en su buena fe. La verdad existe y no tiene que ver, necesariamente, con lo moderno ni lo novedoso. Juzgar que las cosas son lo que son, es juzgar verdaderamente.
*Comunicador social.