Opinión

¿Panamá vive como el dicho: sálvese quien pueda?

06 de mayo de 2026

La desconfianza institucional se ha convertido en el principal pasivo de Panamá, erosionando los cimientos de la convivencia democrática y el desarrollo nacional.

Los ciudadanos han perdido la fe en la política, el sistema de justicia y las entidades gubernamentales, generando un clima de escepticismo generalizado que afecta todas las esferas de la vida pública. Esta crisis de confianza tiene consecuencias directas y devastadoras: menor inversión nacional e internacional, aumento de la informalidad económica, mayor conflictividad social y la normalización de una mentalidad individualista del “sálvese quien pueda”. Cuando los ciudadanos no confían en las instituciones, buscan soluciones individuales en lugar de colectivas, fragmentando el tejido social. El deterioro institucional crea un círculo vicioso donde la corrupción percibida y real alimenta más desconfianza, que a su vez debilita las instituciones, haciéndolas menos efectivas y más vulnerables a prácticas irregulares. Este fenómeno trasciende gobiernos específicos y se ha convertido en un problema estructural que requiere reformas profundas. La reconstrucción de la confianza institucional es fundamental para cualquier proyecto de desarrollo sostenible. Sin instituciones creíbles, ninguna política pública puede implementarse efectivamente, ningún acuerdo social puede sostenerse y ninguna visión de país puede materializarse en beneficios tangibles para la población.

* Abogado.

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