Las plataformas digitales dejaron de ser simples herramientas para convertirse en espacios donde se define poder, influencia y hasta la forma en que entendemos la realidad. Hoy, lo que vemos, pensamos y discutimos pasa filtrado por algoritmos que no elegimos y que casi nunca entendemos. Eso les da a unas pocas empresas una capacidad de influencia sin precedentes en la historia.Bajo la promesa de conexión, muchas veces terminamos envueltos en burbujas de contenido que refuerzan prejuicios, polarizan opiniones y debilitan el diálogo democrático. Lo que se vuelve “tendencia” no siempre es lo más importante,...