La erosión de la seguridad en Panamá no es solo una estadística; es una traición cotidiana al pacto social. Cuando mafias conocen nombres de testigos y estos quedan desprotegidos, el Estado deja de ser salvaguarda para convertirse en riesgo. La ley procesal contiene herramientas adecuadas reserva de datos, sala cerrada, videoconferencia, salida del país, pero la eficacia se derrumba frente a la filtración interna.
Esa fuga no es un fallo técnico: es la evidencia de brazos rotos dentro de Policía, Ministerio Público y Órgano Judicial, y eso genera una doble violencia: contra la víctima y contra...