Opinión

Las mismas zonas de sacrificio

11 de mayo de 2026

Cada vez que se proyecta una carretera, un embalse o una gran infraestructura, el patrón se repite: las comunidades que quedan en medio suelen ser las más vulnerables y eso no es casualidad. Los sectores con menos recursos tienen menor capacidad de incidencia y pueden ser censurados con mayor facilidad. Esto los convierte en el blanco más fácil para desalojos, reubicaciones o compensaciones que no siempre reflejan el impacto real en sus vidas.

Cuando se habla de progreso, pocas veces se incluye la voz de quienes deben ceder su espacio para que ese desarrollo ocurra. Detrás de cada obra hay familias que pierden no solo sus viviendas, sino también sus redes comunitarias, sus medios de subsistencia y su arraigo.

El discurso oficial suele centrarse en el beneficio colectivo, pero la carga no se distribuye de forma equitativa. El costo humano del desarrollo recae, una y otra vez, en los mismos sectores, parece un clico sin fin. El desarrollo no debería construirse a costa de quienes tienen menos, sino integrarlos como parte real de las decisiones y así mismo que se vean beneficiado de sus frutos. * Periodista.

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