Los panameños debemos seguir consumiendo historias locales para darle el impulso que necesita la industria cinematográfica en Panamá. El consumidor promedio tiene acceso a plataformas de streaming con series y películas con las que difícilmente puede sentirse identificado. Historias sobre hockey sobre hielo o navidades blancas no necesariamente representan nuestra realidad. No es que falten historias por contar; lo que hace falta es financiamiento y un público dispuesto a consumir nuestras propias historias, aquellas que reflejan quiénes somos.