Opinión

La nobleza con que se hace patria

03 de noviembre de 2026

El sismo que sacudió al país el pasado 9 de octubre evidenció una cualidad que el papa Francisco definió en su momento como “Panamá es una nación noble”. Esa nobleza, entendida como la expresión de un pueblo honrado, generoso y leal, quedó demostrada desde el primer momento, cuando la emergencia puso a prueba no solo la infraestructura, sino también el carácter de los panameños.

Vecinos, amigos y compañeros se apoyaron, ayudaron y acompañaron. Personas desconocidas ofrecieron consuelo a otras, se preocuparon por su bienestar, por si tenían dónde dormir, qué comer y cómo salir adelante. En medio del temor y la incertidumbre, el desprendimiento se impuso sobre la sospecha, la desconfianza y el miedo, y permitió que la solidaridad ocupara el lugar que le corresponde en los momentos difíciles.

Durante muchos días, el país entero mantuvo un silencio poco común, concentrado en hacer llegar la ayuda a quienes no forman parte de nuestro día a día, sin esperar gratitud ni reconocimiento. Esa empatía, expresada en gestos sencillos pero profundos, mostró lo mejor del carácter nacional y confirmó que la verdadera fuerza de Panamá no está solo en sus instituciones, sino en su gente.

Esa empatía, con ese gesto altruista, se hizo, se hace y se hará patria. Porque la patria no se construye únicamente con obras o con leyes, sino con la decisión diaria de cuidar al otro. Hoy más que nunca, la nobleza nos caracteriza como pueblo y nos recuerda que, unidos, somos capaces de levantarnos y de salir adelante.

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