Opinión

La muela del juicio

10 de septiembre de 2025

Invité a un amigo a tomar un café que rechazó por que se había sacado la “muela del juicio”, que le impedía tomar líquidos fríos o calientes y mucho menos, sostener largas conversaciones. Recordé una anécdota de otro amigo que sufrió dolores de muela terribles y angustiosos. Después de la cena que era leve, Se le acentuó a media noche y era tan terrible, se golpeaba la cabeza contra la pared. No dormía esperando el amanecer para ir al centro de salud más cercano. Al amanecer se dirigió al centro de salud que aún no había abierto las puertas. Se colocó en la cabeza de la fila, recostado a la puerta de entrada con mirada fulgurante y de pocos amigos.

Al abrir la puerta corrió al consultorio y enfrentó al médico con exigencia y premura de que le sacara la muela que lo torturaba. Respondió impacientemente a las preguntas hasta que lo acostaron en el sillón e inició el proceso de anestesia local. El médico procedió a identificar la muela del terror, una a una, al final asintió con la cabeza y la muela fue extraída. Con un tapón de algodón regresó a casa. La anestesia pasó todo el día y parte de la tarde. A media noche sintió nuevamente el terrible dolor de muela... angustiado se golpeaba la cabeza con la pared. Hacía buches de agua tibia con sal que le calmaba el infernal dolor hasta el amanecer, de nuevo al centro de salud y el primero en la fila. Con asombro el médico le preguntó ¿qué le pasaba? y a duras penos dijo “me sacó la muela equivocada”.

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