Opinión

Inteligencia Artificial sin impacto económico

29 de enero de 2026

En muchas empresas, la inteligencia artificial (IA) empieza a convertirse en una conversación cómoda. Se habla de herramientas, de pilotos, de automatización. Se celebran avances técnicos. Pero cuando se pregunta por los resultados, ingresos, costos, márgenes o decisiones mejor tomadas, el silencio suele ser elocuente.

El verdadero problema no es la IA. Es la falta de criterio para usarla donde realmente importa.

Hoy, muchas organizaciones están cansadas de invertir en iniciativas que “funcionan” pero no cambian nada. Proyectos que consumen tiempo ejecutivo, erosionan la credibilidad interna y no resuelven los dolores que mantienen despiertos a los directivos: estancamiento de ingresos, estructuras de costos rígidas, decisiones tardías, riesgo mal gestionado y una creciente sensación de estar corriendo sin avanzar.

La IA, mal enfocada, amplifica ese caos. Bien utilizada, obliga a enfrentar preguntas incómodas: ¿qué decisiones generan o destruyen valor?, ¿dónde se está perdiendo dinero?, ¿qué se debe dejar de hacer?

No se trata de automatizar por moda ni de experimentar indefinidamente. Se trata de decidir mejor, con disciplina financiera y foco estratégico. De usar la IA como palanca, no como adorno. Las empresas que entienden esto no buscan inspiración tecnológica. Buscan claridad. Y suelen descubrir que el mayor retorno no viene de la herramienta, sino de disponer de un marco que permita ordenar la conversación correcta, justo cuando realmente importa.

* Consultor en Transformación Digital.

Tags:
Contenido Patrocinado
TE PUEDE INTERESAR