Durante años, muchas empresas han tratado las redes sociales como vitrinas digitales. Publicar, promocionar y esperar resultados. Ese enfoque ya no es ingenuo, es directamente peligroso.
Hoy, pretender competir en redes sin IA es aceptar, consciente o inconscientemente, una desventaja estructural. Las redes sociales ya no son canales de comunicación. Son entornos de decisión.
Allí se forman expectativas, se comparan alternativas y se valida, o destruye, la credibilidad de una marca en segundos.
El problema es que ese entorno se mueve a una velocidad y con un volumen de señales que ningún equipo...