Las empresas no tienen hoy un problema de escasez de datos. Tienen un problema de interpretación, prioridad y decisión. Acumular reportes, tableros, indicadores y plataformas puede dar una falsa sensación de control. Más datos no significan mejores resultados cuando nadie identifica qué información importa, qué desviación exige atención y qué decisión debe tomarse antes de que el costo de no actuar siga creciendo.
El verdadero salto ocurre cuando la información deja de describir el pasado y comienza a orientar el futuro. Ahí nace la inteligencia de negocio: conectar variables comerciales, operativas...