El recorrido del consumidor dejó de ser una secuencia ordenada para convertirse en un flujo continuo, simultáneo y, sobre todo, asistido. Hoy no hay inicio ni final claro: la exploración, la comparación y la decisión ocurren al mismo tiempo, reduciendo fricciones que durante años definieron el proceso de compra. Este cambio no es menor. Es estructural. Y redefine, sin pedir permiso, la relación entre empresas y personas.
Desde la visión empresarial, la promesa es poderosa, mayor capacidad de influencia en menos tiempo. La inteligencia artificial permite estar presente en los momentos clave, anticipar...