Opinión

Gracias... aunque me duela partir

04 de junio de 2026

Hoy escribo estas palabras con el alma cansada y el corazón hecho pedazos. No es fácil para un hombre aceptar que llegó al límite, que la carga emocional pesa más que los hombros, que la preocupación económica se convirtió en una sombra que no deja dormir. La pérdida de empleo no solo me quitó un salario, también me fue apagando la esperanza. Y lo más duro no fue caer... fue descubrir que, por mi edad, muchas puertas ya ni siquiera se abren. He tocado puertas con humildad, con ganas de trabajar, con experiencia en las manos y responsabilidad en la conciencia. Pero pareciera que los años, en lugar de ser valor, se volvieron condena. Nadie imagina lo que siente un hombre cuando quiere levantarse y el mundo le dice que ya no sirve. Sin embargo, en medio de este dolor, solo puedo agradecer. Gracias a mis hijas, motor eterno de mi vida, luz en mis días más oscuros. Ustedes son el motivo por el que resistí cada lágrima en silencio. Gracias a mi pareja, por acompañarme cuando ni yo mismo sabía cómo seguir. Tu amor fue refugio cuando todo parecía derrumbarse. Gracias también a las personas que me tendieron la mano, a quienes me regalaron palabras sinceras, apoyo y compañía cuando más lo necesité. Nunca olvidaré esos gestos. Si hoy me despido de una etapa, no lo hago con rencor, sino con tristeza y dignidad. Me voy herido, sí... pero agradecido. Porque aún en la derrota, el amor de los míos me recordó que mi valor jamás dependerá de un empleo, ni de la edad, sino del corazón con el que luché hasta el final. * Docente.

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