El Teatro Ancón, el más famoso
Era un domingo, luego del sorteo de la lotería, que se desarrolló por años al mediodía, era el día favorito para ir al cine. La señora Gladis, recuerda cuando joven que posteriormente al sorteo dominical, si sus padres salían favorecidos con algún premio, se alistaba para ir al cine, junto a sus amigos del barrio, y pasar un rato de esparcimiento con la doble tanda.
Una de las salas cine más famosa en el pleno centro de la ciudad fue el Teatro Ancón, que abrió sus puertas en 1910, con sus películas de estreno de producción mexicana. Sus paredes y estructuras todavía se mantienen como desafiando al tiempo, y son testigo de esta historia cinematográfica.
En esos terrenos funcionó por años la Junta Comunal de Santa Ana, en el área conocida como La Avenida Ancón. El precio de entrada 0.10 o 0.35 centésimos. El Teatro Ancón fue la primera sala de cine, y se proyectaban películas de actores mexicanos como: La Sirvienta de María Victoria y La Violetera , El Bombero y el Barrendero de Mario Moreno (Cantinflas), otra película recordada Pancho Pistolas. En ese tiempo era permitido fumar en las salas de cines.
La seguridad fue con la vigilancia del agente policial Ramoncito, un personaje de carácter duro. Un hombre de “pito y tolete”, gordito, de baja estatura, no permitía a los “colados”, así lo recuerda la señora Gladis, quien dijo narrar esa época es como volver a vivir. En momento que el proyector de riel se atoraba, se armaba una gritería, con silbidos en protesta, exigiendo que se reparará el daño o se devolviera el dinero de entrada. Otros gritaban fuego para que se desalojara la sala. Era parte de show.
* Periodista.