No hay duda de que el sabor cálido caribeño no puede faltar, ni olvidarse en cualquier circunstancia de la vida del panameño, como en los sepelios. Hay hechos insólitos, como en los sepelios en que el panameño le da ese toque folclórico.
Los funerales con un ambiente urbano y criollo son únicos en su clase. Entre los asistentes siempre habrá el vidajena, bochinchoso, criticón; pero ese lleva pañuelo para llorar, pero va a otra cosa, como a preguntar de qué falleció el difunto.
La gallada de amigos del barrio tiene su propio protocolo para rendirle una despedida como los grandes, cumpliendo lo que...