Opinión

El síndrome de Diógenes

29 de septiembre de 2026

Me detuve en un semáforo en la Avenida Nacional en la ciudad de Panamá; en sus aceras se observan hombres y mujeres viviendo a la intemperie, en la inopia, en la pobreza extrema, delirando, deambulando y gesticulando en la cúspide del efecto de alguna droga alucinógena; en una esquina acodado contra el farol eléctrico un anciano acumula basura, trapos, restos de comida y cartones, situación y trastorno conocido como el “Síndrome de Diógenes”.

El “Síndrome de Diógenes” es una perturbación del comportamiento complejo, que se caracteriza principalmente por el abandono extremo del autocuidado, el aislamiento social voluntario y la acumulación masiva de basura, desperdicios y objetos inservibles dentro del “hogar”.

El término proviene de Diógenes de Sinope, un célebre filósofo griego que promovía el desapego material, la independencia de los bienes mundanos y una vida austera. Sin embargo, la comunidad médica considera el nombre irónico o paradójico: mientras que el filósofo se deshacía de todo por convicción y vivía en un barril sin poseer nada, quienes padecen el síndrome hacen todo lo contrario, acumulan y retienen de forma masiva.

Aunque a menudo se confunden, se diferencian en que las personas con “trastorno por acumulación compulsiva” que guardan objetos percibidos como valiosos o útiles en el futuro, no suelen acumular basura orgánica, desperdicios domésticos en descomposición ni descuidar de forma extrema su propia higiene personal de la manera en que lo hace con el “Síndrome de “Diógenes”.

Las personas afectadas no perciben que su estilo de vida es insalubre, peligroso o anormal, por lo que suelen rechazar cualquier tipo de ayuda.

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