El Niño seca, inunda y amenaza nuestro futuro
El Niño seca, inunda y amenaza nuestro futuro.
El fenómeno de El Niño es una alteración climática vinculada al calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico tropical. En Panamá, sus efectos no son uniformes: mientras la vertiente del Pacífico suele enfrentar menos lluvias, altas temperaturas y sequías, sectores de la vertiente Caribe pueden registrar precipitaciones intensas e inundaciones.
Sus consecuencias afectan directamente la vida diaria y la economía nacional. La reducción de lluvias disminuye los caudales de ríos y embalses, compromete el abastecimiento de agua potable, perjudica la producción agrícola y ganadera y aumenta el riesgo de incendios forestales. Las provincias del Arco Seco, como Herrera, Los Santos y Coclé, son especialmente vulnerables por su dependencia de la actividad agropecuaria.
Además, la escasez hídrica puede impactar la generación de energía y las operaciones del Canal de Panamá, cuya actividad depende de la disponibilidad de agua. Por otro lado, las lluvias excesivas en áreas caribeñas pueden provocar crecidas de ríos, daños a viviendas, pérdidas de cultivos y deterioro de la calidad del agua.
Frente a esta realidad, Panamá debe fortalecer la protección de cuencas, ahorrar agua, apoyar a los productores y mejorar la prevención comunitaria. El Niño demuestra que cuidar el agua hoy es defender la seguridad y el desarrollo del país mañana.