Editorial

EDITORIAL : Mano dura

24 de junio de 2024

Las escenas que muestran a una docena de jóvenes, por segunda vez, asaltando en horas de la noche, varias tiendas en un centro comercial en la capital no sólo deben encender las armas.

Es hora de considerar, sin contemplaciones, una política de mano dura contra el crimen y sus asociados. Los ciudadanos demandan un empoderamiento avasallador de las agencia de la ley que se traduzca en la persecución sin tregua, arresto, judicialización y ejemplares condenas.

Cuando un grupo de personas se organiza para atacar tiendas o a particulares, estamos ante la presencia de una estructura delincuencial con organización, vigilancia, inteligencia y capacidad para ejercer el mal.

Los programas de “resocialización” siguen mostrando debilidad y las víctimas, siempre insatisfechas, piden que a los delincuentes los pongan contra la pared y nada más.