EDITORIAL : Lotería clandestina, círculo vicioso
La lotería clandestina creció a la par del juego oficial. En el pasado se conocía como “la bolita” y luego se pasó a llamar “casa grande”. Con el tiempo llegaron la venta de rifas de todo tipo, las loterías de Estados Unidos, Costa Rica y Nicaragua.
El internet y las redes sociales se convirtieron, en los últimos diez años, en la competencia más poderosa de los chances y billetes que ofrece el Estado.
Es ahí donde una red de establecimientos (tiendas y supermercados de barrio) comenzaron a ofrecer los sorteos al margen de la ley. Es una actividad millonaria, donde hay lavado de dinero, crimen organizado y evasión fiscal.
El Estado pierde cientos de millones de ingresos, pero la Lotería Nacional tiene poco poder y actúa sin respaldo decidido del Ministerio Público, la Policía Nacional y la Junta de Control de Juegos.