Opinión

Cuando la tierra tiembla, ¿qué tan firmes están nuestros valores?

15 de octubre de 2026

Un terremoto no solo sacude la tierra; también sacude nuestras certezas. En segundos, aquello que considerábamos seguro puede volverse incierto y recordarnos una verdad que solemos ignorar: somos vulnerables, la vida no está garantizada y el control que creemos tener es, muchas veces, una ilusión.

Ante el miedo, nos aferramos a la vida, a la fe, a nuestros seres queridos y a la mano de quien puede ofrecernos consuelo. ¿Por qué necesitamos sentirnos amenazados para recordar lo verdaderamente importante?

Desde la psicología, las crisis también nos confrontan con nuestras prioridades. Nos revelan que ningún orgullo vale más que un abrazo, ninguna diferencia debería pesar más que la solidaridad y ningún conflicto merece robarnos la oportunidad de reconciliarnos. ¿De qué nos sirve tener la razón si perdemos la capacidad de comprendernos?

La tierra no solo nos esté recordando nuestra fragilidad, sino también nuestra responsabilidad de vivir mejor. Menos soberbia, menos rencor, menos indiferencia; más empatía, más vínculos genuinos y más disposición para ayudar.

No podemos controlar cuándo temblará la tierra, pero sí podemos decidir qué clase de seres humanos seremos después del temblor.

La vida temporal, pero la huella humana que dejamos puede permanecer.

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