Como maletas en la espalda
Hay situaciones que, en lugar de afrontar, preferimos cargar en silencio... como maletas en la espalda.
Sin embargo, el autobús de la vida es demasiado estrecho (aún más en Panamá) para portar equipajes enormes que incomodan a quienes viajan a nuestro alrededor: familiares, amistades, compañeros de trabajo. Con el tiempo, las quejas rompen el silencio y visibilizan nuestras maletas en función de sus proporciones reales. Dicho de otro modo, las vemos tal y como son. Descubrimos entonces, que las hemos cargado tanto que no podemos irresponsablemente “dejarlas por allí”.
Luego, las sentamos al lado nuestro, creando una barrera casi estoica entre los demás y nosotros mismos, que llamamos problemas.
Es mejor tomarse un tiempo para resolver lo que nos sucede, en lugar de simplemente ignorarlo. Porque, a la larga, revisar y ordenar nuestro equipaje personal siempre duele, pero cuesta menos que cargarlo por los siglos de los siglos. No son pocas las afecciones psicológicas generadas por la acumulación de síntomas que se pasan por alto, o normalizan a la fuerza. Hasta que la crisis los evidencia de forma disruptiva y alarmante para todos. En forma de pánico, ansiedad, terrores, insomnio, falta de apetito, nerviosismo, agotamiento y cuadros depresivos.
* Psicólogo.