Opinión

A la ciudad: ¿No ha pasado nada?

12 de octubre de 2026

Hoy escucho decir en la ciudad: «Qué buenos son nuestros ingenieros, qué edificios tan bien hechos tenemos, qué bendecido es Panamá que un terremoto de 7.7 no dejó muertos como en Colombia o Venezuela».

Sí, gracias a Dios. Pero ¿de verdad creemos que esa es toda la historia?

La misericordia de Dios no consistió en que el terremoto no dejara muertos. La misericordia de Dios consistió en que el epicentro del terremoto no estuviera en la ciudad de Panamá.

Porque si ese mismo sismo, con esa misma fuerza, nos hubiera golpeado aquí, en Costa del Este, en San Francisco, en Calidonia o en Tumba Muerto, hoy estaríamos contando otra historia muy distinta, o no estaríamos contándola.

El trancazo se lo llevó el interior, y el interior hoy está, como se dice en buen panameño, vuelto leña.

Herrera, Los Santos, Coclé, Veraguas y, sobre todo, Tonosí. Familias que vieron caer el trabajo de toda su vida en segundos. Hoteles derrumbados, escuelas partidas, casas agrietadas, iglesias descabezadas, caminos rajados. Y aun así me dicen: «Pero no hay fallecidos».

Es verdad, no hay fallecidos físicamente, gracias a Dios. Pero yo quiero decir algo que solo quien se crio allá o es de allá entiende:

SÍ HAY FALLECIDOS.

Hay personas que sienten que han muerto emocional, psicológica y mentalmente.

Hay personas que perdieron su paz, su rutina, su idiosincrasia, su modo de vivir. Personas que hoy no duermen, que saltan con cualquier ruido, que no saben dónde van a poner a sus hijos a dormir esta noche. Son seres humanos que perdieron su alegría, y todo esto también es una forma de muerte. Son vidas que se detuvieron el viernes a las 12:56 de la tarde.

Por eso, hoy quiero hacer un llamado de atención respetuoso a todos los que vivimos en la ciudad de Panamá:

No nos podemos sentir sobrados ni mucho menos podemos ser indiferentes. No digamos «ya pasó», porque no es así. Está pasando.

Que nuestra conversación sea «¿qué puedo hacer por Tonosí?», no si mi edificio se movió o no, o si mi edificio aguantó o no.

Este es el momento de ser empáticos y absolutamente solidarios.

Panamá no es solo la Cinta Costera. Panamá es también esa calle de tierra en Tonosí, esa casa de quincha en Veraguas, esa escuelita en Coclé.

Hoy el interior nos necesita, no mañana. La situación es HOY. Que no se nos olvide.

Por: Lcdo. Miguel Angel Delgado Bravo

El autor es abogado.

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