Hoy escucho decir en la ciudad: «Qué buenos son nuestros ingenieros, qué edificios tan bien hechos tenemos, qué bendecido es Panamá que un terremoto de 7.7 no dejó muertos como en Colombia o Venezuela».
Sí, gracias a Dios. Pero ¿de verdad creemos que esa es toda la historia?
La misericordia de Dios no consistió en que el terremoto no dejara muertos. La misericordia de Dios consistió en que el epicentro del terremoto no estuviera en la ciudad de Panamá.
Porque si ese mismo sismo, con esa misma fuerza, nos hubiera golpeado aquí, en Costa del Este, en San Francisco, en Calidonia o en Tumba Muerto, hoy...