Transformación fracasada

  • Néstor Altuve
      Néstor Altuve |

      Frecuentemente se habla de lo positivo de la transformación digital (TD), aunque recientemente Forbes nos cuenta por qué también fracasa. La falta de alineación con los resultados del negocio encabeza la lista, ya que la mayoría de los tecnólogos no saben traducir la TD al lenguaje financiero. 

      Continúa la falta de minset digital porque los humanos evitamos lo que no entendemos. 

      También la microgestión, con ingenieros al frente de proyectos “ágiles” cuando lo que se necesita son ninjas con habilidades blandas. Este último bloque lo completa la distracción por las minucias, convirtiendo la fortaleza de atención a los detalles en debilidad. 

      Sigue el “síndrome del juguete brillante”, refiriéndose a las compras tecnológicas que no constituyen un caso de negocio sólido para su implementación. 

      Otra, es la incapacidad para traducir la TD al lenguaje ejecutivo, aislando equipos y siendo una solución evitar el vocabulario tecnológico, contar experiencias de usuario e historias financieras de éxito. La falta de control sobre los proveedores externos acrecienta las expectativas incumplidas pudiendo generarse costos de demora. Cerrando este bloque está la falta de capacitación para usuarios internos, razón de muchos fracasos. 

      Ya es muy frecuente la pérdida de talento frente a los competidores, que pagan más y dejan teletrabajar. La clásica resistencia por miedo al reemplazo, que genera saboteadores internos. Figura en la lista los procesos de toma de decisiones lentos y por último una mala priorización del desarrollo de la TD, cuando lo que aplica es un equilibrio con la rentabilidad y resultados de negocio.
      * Consultor en Transformación Digital. 

      Néstor Altuve 
       @nestoraltuve / [email protected]
       



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