Trabajo híbrido

  • Néstor Altuve
      Néstor Altuve |

      La pandemia obligó a probar el trabajo deslocalizado por primera vez. Si bien para algunas personas ha aumentado la productividad y el bienestar, para otras, han sido tiempos difíciles con líneas difusas entre la vida familiar y profesional.

      Un modelo de trabajo híbrido es una forma de lograr lo mejor de ambos mundos, en donde los empleados pueden asistir a la oficina cuando sea necesario y trabajar de forma remota.

      Todo lo anterior, por supuesto, debidamente planificado, con procesos claros y garantías de que la habilitación tecnológica existente sea la óptima.

      Al decidir si el trabajo híbrido es adecuado para el negocio, se debe considerar cómo podría afectar las labores que necesitan llevar a cabo los empleados, su forma de comunicarse y colaborar entre sí.

      El bienestar mental es otro factor clave para tomar decisión de implementar el trabajo híbrido, recopilando previamente datos acerca de cómo se sienten regresando físicamente al trabajo, manteniéndolo a distancia o con una modificación en sus hábitos laborales cambiando al esquema mixto.

      Omitir lo anterior puede provocar desconexión, pérdida de confianza y un eminente fracaso. 
      Si bien el modelo de trabajo de una empresa es decisión de la alta dirección, la opinión y participación de los colaboradores es importante.

      Obviamente no podrá complacerse a todos, pero la comunicación y explicación clara son vitales.

      Todo indica que el trabajo híbrido llegó para quedarse. La interrogante, más allá de si aplica o no, es cómo ponerlo en práctica ajustado a la propia realidad cultural de cada empresa.

       

       

      Néstor Altuve 
      @nestoraltuve / [email protected]



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