Nacionales

Reportan más de cien templos e inmuebles religiosos afectados

19 de octubre de 2026

eligiosos tras el terremoto del 9 de octubre de 2026. Los reportes, basados en inspecciones técnicas y registros de las jurisdicciones eclesiásticas y de las autoridades de Patrimonio Histórico, describen colapsos parciales de torres y campanarios, grietas en muros y fachadas, desprendimientos de elementos arquitectónicos y daños en cubiertas e interiores.

La Diócesis de Chitré, que abarca las provincias de Herrera y Los Santos, concentra el mayor número de daños. Entre los casos más graves están la Iglesia San Atanasio, en La Villa de Los Santos, que perdió el último nivel de su torre; la capilla Santa Rosa de Lima, en Llano de Piedra, con el colapso de una torre; la capilla San Sebastián, en La Colorada, con un desplome parcial y la destrucción de la imagen del patrono; y la Iglesia Santo Domingo de Guzmán, en Parita, con el colapso parcial de su torre. Un informe complementario amplía el registro a más de un centenar de capillas rurales en Ocú, Los Pozos, Macaracas, Tonosí, Pesé y Chitré, lo que evidencia el alcance territorial del sismo. Todas requieren evaluación especializada.

En el centro del país, la Diócesis de Santiago de Veraguas reportó ocho templos afectados: dos con daños totales (la parroquia San Isidro Labrador en Soná y la Basílica Menor de Jesús Nazareno en Atalaya) y seis con daños parciales, incluida la Catedral Santiago Apóstol y los templos de Mariato, Río de Jesús, Las Palmas, La Mesa y Montijo. La Iglesia de San Francisco de la Montaña, patrimonio histórico, no sufrió daños. Por su parte, la Diócesis de Penonomé informó sobre daños en la Catedral San Juan Bautista, con la pérdida parcial de su torre más antigua, inclinación de la segunda torre y desprendimientos de cielo raso, además de afectaciones en parroquias de Antón, Aguadulce, Pocrí, Natá, La Pintada y Río Hato, varias de ellas con perímetros cerrados por el Sinaproc.

En el occidente, la Diócesis de David registró hundimientos, grietas e inclinación de paredes en la parroquia Nuestra Señora de los Remedios, así como daños en el templo de Horconcitos, en San Lorenzo. En la Arquidiócesis de Panamá se reportó el colapso parcial de las torres de la Iglesia San Carlos Borromeo, en San Carlos, y en la de San José de Chame, que presenta daños en gran parte de su estructura.

En el Casco Antiguo y Santa Ana, los daños afectan a patrimonio de alto valor cultural e histórico. La Catedral Basílica Santa María la Antigua presenta fisuras en paredes, arcos y la cúpula de la sacristía, así como una aparente inclinación de la campana de la torre sur. Las iglesias San José, San Francisco de Asís, el Oratorio San Felipe Neri, la Capilla Santo Domingo de Guzmán y el templo de Santa Ana registran grietas en arcos, columnas y bóvedas, desprendimientos de revestimientos y tejas, además de riesgo de caída de elementos decorativos.

La Conferencia Episcopal advirtió que todos los datos son preliminares y no sustituyen los dictámenes estructurales. Coincidió en que la prioridad es la seguridad de las personas, el cierre preventivo donde exista inestabilidad y la recuperación de un patrimonio que trasciende lo arquitectónico, al ser espacio de encuentro, fe e identidad para las comunidades.

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