El panameño Noriega, precedente de líder latinoamericano capturado por EEUU
En 1989, el presidente estadounidense George Bush, exdirector de la CIA, ordenó la invasión de Panamá para capturar al hombre fuerte del país, el general Manuel Noriega, excolaborador de los servicios secretos norteamericanos y perseguido por la justicia de ese país por narcotráfico.
Se trata de la última intervención militar estadounidense en América Latina hasta la fecha, antes de la presunta captura y extracción del presidente venezolano Nicolás Maduro, que anunció el sábado Donald Trump en el marco de “un ataque a gran escala” en el país caribeño.
En 1989, unos 27.000 soldados estadounidenses, de los cuales 13.000 estaban estacionados en Panamá, participaron en la operación “Causa Justa”, que oficialmente dejó 500 muertos, aunque algunas oenegés estiman que el número de víctimas ascendió a varios miles.
El 20 de diciembre los soldados estadounidenses tomaron el control de las calles de la capital. Tras refugiarse durante dos semanas en la embajada del Vaticano, Manuel Noriega se rindió el 3 de enero de 1990.
Dos años antes de su captura, Noriega afirmaba que se había puesto precio a su cabeza porque se negaba a cooperar con un plan estadounidense para invadir Nicaragua.
Fue condenado por un tribunal de Florida a 40 años de prisión por narcotráfico y blanqueo de capitales, pena que se redujo a la mitad por buena conducta.
Hasta su muerte en 2017, estuvo detenido sucesivamente en Estados Unidos, Francia y Panamá por narcotráfico, lavado de dinero y desapariciones forzadas de opositores durante su permanencia en el poder (1983-1989).