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APEDE: Democracia, el valor que no se negocia

04 de enero de 2026

“La democracia no es una teoría reservada a la academia, la democracia se vive, se respira y se defiende cada día, en las decisiones, en el respeto a las instituciones y en la participación ciudadana. Tampoco es un lujo reservado para tiempos de bonanza”, destacaron en un comunicado de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE).

“Cuando la democracia se debilita, se afecta directamente la vida de las personas, al mismo tiempo que la posibilidad de progreso de las naciones. La democracia es una tarea de todos”, agregan en el escrito.

De acuerdo con la APEDE, “Panamá lo sabe bien. Nuestro país ha experimentado su mayor crecimiento económico y social en el período democrático. Desde el retorno a la democracia, el PIB ha mostrado una expansión sostenida, acompañada de mayor apertura, integración al mundo, fortalecimiento del sector privado y generación de oportunidades. Como panameños debemos sentirnos orgullosos de nuestra democracia. Con sus luces y sombras, la hemos construido, forjado y defendido juntos durante estos 36 años. No es casualidad: la democracia crea reglas claras, garantiza libertades, promueve la libre empresa y permite que el talento y el trabajo florezcan”.

Por eso resulta imprescindible, según el gremio “mirar con atención lo que ocurre cuando la democracia se pierde. En Venezuela, la crisis institucional ha escalado a escenarios de alta tensión internacional, hasta llegar a la captura de Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos de América, acontecimiento que ha vuelto a colocar al país en el centro del debate global”.

Más allá de las coyunturas, Venezuela sigue siendo un recordatorio de cómo la ausencia de instituciones democráticas, elecciones creíbles y separación de poderes termina perjudicando profundamente a la población. Desde APEDE expresamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y nuestra esperanza de que este proceso derive en el restablecimiento pleno de la democracia, que legitiman sus aspiraciones políticas y de desarrollo, como condición indispensable para la estabilidad, el bienestar y la reconstrucción del país.

En septiembre de 2024, el informe global presentado por IDEA Internacional volvió a poner sobre la mesa una triste verdad: la democracia enfrenta retrocesos y cuestionamientos en muchas partes del mundo, incluso en países que han logrado avances importantes. Panamá, según el Índice del Estado Global de la Democracia, se ubica entre el 25% superior de los países en materia de representación y libertades civiles, con elecciones creíbles, pluralismo político y derechos fundamentales garantizados. Es un logro que no debemos minimizar.

Sin embargo, los datos también nos alertan sobre desafíos persistentes: desigualdad, debilidades en el Estado de derecho, percepción de corrupción y una ciudadanía que, aunque valora la democracia como ideal, se muestra insatisfecha con sus resultados. Esta brecha entre la promesa democrática y la experiencia cotidiana es terreno fértil para el desencanto, la indiferencia y, en el peor de los casos, para justificar salidas autoritarias.

Desde APEDE somos claros: no hay desarrollo sostenible sin democracia, ni democracia de calidad sin instituciones sólidas, transparencia, rendición de cuentas e inclusión. La libre empresa necesita seguridad jurídica, reglas estables y libertades garantizadas. Pero también necesita un Estado que funcione, que combata la corrupción con firmeza y que genere condiciones para que el crecimiento llegue a todos.

La historia reciente de América Latina demuestra que el autoritarismo no resuelve los problemas sociales ni económicos; los profundiza. Puede prometer orden o resultados rápidos, pero siempre termina restringiendo libertades, expulsando talento, destruyendo la confianza y empobreciendo a las sociedades. La democracia, en cambio, exige diálogo, consensos y responsabilidad, pero es el único camino que permite corregir errores sin sacrificar derechos.

Defender la democracia no es una consigna política; es una responsabilidad cívica y empresarial. Implica exigir mejores gobiernos, participar, vigilar, proponer y no ceder ante la tentación de atajos que comprometen el futuro. Implica también reconocer que la democracia debe dar resultados concretos: más oportunidades, menos desigualdad y mayor bienestar.

Desde APEDE reafirmamos nuestro compromiso con la democracia, la libre empresa y la institucionalidad. Lo hacemos convencidos de que Panamá solo podrá seguir creciendo, innovando y compitiendo en el mundo si preserva y fortalece estos valores. La democracia no es perfecta, pero es insustituible. Cuidarla hoy es la mejor inversión para el mañana.

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