El balance de las excarcelaciones de presos políticos en Venezuela es "fatal", denuncian familias
Familiares de presos políticos exigieron el martes celeridad en las excarcelaciones en Venezuela que el gobierno interino prometió la semana pasada bajo presión de Estados Unidos.
Las autoridades anunciaron las excarcelaciones después del derrocamiento y captura del presidente Nicolás Maduro durante un bombardeo estadounidense en Caracas el 3 de enero.
Una bandera venezolana rodeada por las fotos de centenas de detenidos ocupó parte de la plaza principal de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la mayor del país.
"¡Justicia y libertad, todos son inocentes, ninguno delincuente!", coreaban los familiares. "¡Liberen a todos!", pedía otra mujer.
El ministerio de Servicio Penitenciario informó la excarcelación de 116 detenidos, pero oenegés especializadas reportan mucho menos.
Foro Penal registra 56 y el Comité por la Libertad de los Presos Políticos, que reúne a familiares, 69.
"No puede haber transición en Venezuela si no hay libertad plena e incondicional de todos los presos políticos", dijo Diego Casanova, del Comité, en una rueda de prensa.
"La represión que los llevó a las cárceles en la que están hoy continúa, incluso el balance que hoy podemos hacer es fatal", añadió. "Hoy vemos que en el país continúan más de 1.000 personas detenidas injustamente".
Casanova denunció detenciones de personas por "apoyar" el derrocamiento de Maduro y dijo que añadieron a su registro 100 nuevos casos no reportados antes por miedo de las familias a represalias.
Un estado de excepción rige en Venezuela desde el momento del bombardeo.
Las familias se han visto con tanta frecuencia en los centros de reclusión, que se hicieron amigos.
Bianca Lorenzo, de 65 años, y Xiomara Requena, de 58, esperan noticias de sus hijos, que creen fueron trasladados a otra cárcel militar después de haber cumplido su pena.
"No nos dicen nada, tiene 11 meses que debió estar en libertad", dijo llorosa Lorenzo a la AFP. "Hasta el día de hoy ni una llamada, fuimos hasta allá y nos lanzaron unos perros", agregó Requena.
Keilen Villalobos dijo tener "una angustia terrible". Su esposo está preso en el Rodeo I, en las afueras de Caracas, desde hace dos años.
Lleva días que duerme frente al penal como decenas de familiares a la espera de excarcelaciones.
"Está bien, con esperanza", aseguró la mujer de 32 años. "Queda poco, quedan horas. No sabía nada y se puso a llorar cuando le conté" de la caída de Maduro.