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Pogacar y Van der Poel prometen un "Monumento" al ciclismo en la Milán-San Remo

20 de marzo de 2026

Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel se verán las caras por primera vez esta temporada el sábado en la Milán-San Remo. ¿Podrá al fin triunfar el esloveno en la Via Roma, o revalidará victoria el neerlandés?

Será el sexto intento de Pogacar para domar el primer Monumento de la temporada, el único junto a la París-Roubaix que aún se le resiste, y que a menudo fue a manos de los velocistas antes de convertirse en una las citas más prestigiosas del calendario.

Los aficionados al ciclismo están impacientes por ver al pelotón lanzarse furiosamente por la Cipressa y el Poggio, las dos cotas míticas de los últimos 25 kilómetros de esta prueba con un encanto particular que recuerda al ciclismo en blanco y negro.

Tras salir de Pavía, en la gris periferia de Milán, la "Primavera" ofrece una larga procesión hacia la Riviera, a menudo desprovista del menor interés, antes de un final eléctrico. Seis horas de música de sala de espera de un consultorio dental para media hora de rock duro.

Este marco único se ve sublimado por la búsqueda de un hombre acostumbrado a ganar en todas partes salvo aquí y que, con sus impulsos desesperados por conquistar La Classicissima, ha llegado incluso a cambiar la manera misma de correrla.

¿El problema para el esloveno? La Cipressa (5,6 km al 4,1%) y el Poggio (3,6 km al 3,8%) no son lo bastante selectivos como para permitirle marcar la diferencia.

- "Las leyes de la física" -

Por lo general, siempre hay al menos un hombre rápido dispuesto a agarrarse a su rueda y luego rematarlo al esprint en la Via Roma. Eso es lo que ha pasado en las tres últimas ediciones, saldadas con victorias de Mathieu van der Poel, luego Jasper Philipsen y de nuevo Van der Poel.

"Claro que preferiría que el Poggio tuviera cinco kilómetros de largo al 10%, pero es lo que hay. Son las leyes de la física las que se imponen, no puedo hacer magia", comentó el líder del UAE el año pasado.

Acababa de encadenar ataques en un final de intensidad excepcional. Pero, sin lograr deshacerse ni de Van der Poel ni de Filippo Ganna, terminó tercero, como en 2024, tras haber sido 4º en 2023 y 5º en 2022.

Así pues, ¿por dónde pasan las opciones para el cuádruple campeón del Tour? Una posibilidad es lanzarse con todo en el Poggio, cuya cima se halla a 5,6 kilómetros para meta, como hizo su compatriota Matek Mohoric en 2022. Pero es riesgo es elevado y las garantías escasas.

O atacar, como el año pasado, desde la Cipressa, a 25 km de la meta, algo que durante mucho tiempo se consideró una temeridad debido al largo tramo llano que conduce luego al pie del Poggio y que favorece los reagrupamientos.

- "Una cuestión de tiempo" -

Las opiniones difieren. Consultado por la Gazzetta dello Sport, Eddy Merckx, que logró su séptima victoria en la Primavera hace exactamente cincuenta años, considera que es en el Poggio donde Pogacar debe atacar. "Aunque consiga escaparse en la Cipressa, las posibilidades de ser alcanzado después son demasiado grandes", opina la leyenda belga.

Aun así, Van der Poel dice que espera volver a sufrir los ataques de Pogacar en la Cipressa, incluso sin sus gregarios Tim Wellens y Jhonatan Narváez, lesionados, y pese al ligero viento en contra anunciado.

Pero el sábado, el esloveno contará con el apoyo de Isaac del Toro, la nueva estrella mexicana, que el año pasado terminó 13º.

¿Suficiente para soltar a Van der Poel, que una vez más se presenta como su principal rival por delante de Wout Van Aert o Filippo Ganna?

"El año pasado Tadej estuvo muy cerca de ganar. Si yo estoy un 1% peor en la Cipressa, se va solo. Es solo cuestión de tiempo que gane la Milán-San Remo", asegura el neerlandés, decidido aun así a retrasar al máximo ese momento.

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