Entre campeones y ciclistas aficionados, la cohabitación cada vez es más difícil
"Por favor, dejen entrenar a los ciclistas". El accidente sufrido por Jonas Vingegaard al intentar dejar atrás a un ciclista aficionado durante un entrenamiento en España ilustra una tendencia que empieza a preocupar al pelotón: convivir con aficionados que intentan seguirles durante sus salidas.
El doble ganador del Tour de Francia 2022 y 2023 "se encuentra bien y no ha sufrido ninguna lesión grave", aseguró el martes el equipo Visma-Lease a bike al día siguiente de la caída de su líder danés en Málaga, en el sur de España.
El equipo neerlandés no precisó las circunstancias del accidente, pero hizo un llamamiento al respeto a los cada vez más numerosos ciclistas aficionados que siguen a los pedalistas de élite en sus entrenamientos en carreteras abiertas al tráfico.
"Como equipo, queremos pedir a los aficionados que montan en bicicleta que den siempre prioridad a la seguridad. Por su propio bienestar y el de los demás, por favor, dejen que los corredores entrenen y concédanles todo el espacio y la tranquilidad que necesiten", reclamó la formación este martes en las redes sociales.
El lunes, un ciclista aficionado español compartió en la aplicación deportiva Strava un video siguiendo a Vingegaard en un descenso.
"Jonas se cae al intentar distanciarse de mí en la bajada de la Fuente de la Reina. Me detengo para preguntarle cómo está y se enfada conmigo porque le seguía la rueda. Bajaba rápido precisamente para dejarme atrás y acabó en el suelo", escribió este ciclista aficionado, Pedro García Fernández, para acompañar su video.
- "Aliento en la nuca en el trabajo" -
El incidente provocó la reacción de algunos compañeros de Vingegaard, como el noruego Magnus Marthinsen Kulset, que corre para el equipo Uno-X.
"Después de leer que Vingegaard se cayó ayer (lunes) durante el entrenamiento y ver la cantidad de ciclistas aficionados que se pegan a la rueda de los profesionales, tengo una pregunta: ¿cómo te sentirías si un desconocido te soplara en la nuca en el trabajo, sin siquiera preguntarte si te parece bien?", se preguntó en X.
"Personalmente, no me importa que la gente se pegue a mi rueda si me lo piden, pero si no lo hacen, me siento incómodo y, en cierta medida, en peligro", añadió el noruego, explicando que él mismo ya ha sido golpeado por un ciclista aficionado.
Si bien el ciclismo debe gran parte de su popularidad a su proximidad con el público, los corredores se enfrentan cada vez más a esta realidad también durante los entrenamientos.
Al tener que entrenar en carreteras abiertas a la circulación, los ciclistas aficionados se colocan a su estela para acercarse a ellos, compartir un tramo del camino, conversar en ocasiones y, a menudo, grabarlos con sus celulares.
- Youtubers en la rueda -
Algunos Youtubers se han especializado en seguir a los profesionales durante sus salidas, filmándolos desde todos los ángulos y mostrando los datos de velocidad y potencia en la pantalla, como si se tratase de un videojuego.
Esta tendencia se observa sobre todo en el sur de España, donde la inmensa mayoría de los equipos se reúnen en invierno para sus sesiones de entrenamiento, lo que ofrece una concentración única de ciclistas profesionales que atrae a numerosos aficionados.
Esta convivencia empieza a molestar en el pelotón, en particular a los ciclistas más populares, como Remco Evenepoel o Mathieu van der Poel, a quienes suelen seguir grupos numerosos de pedalistas.
Esto ha motivado que algunos equipos ya estudien trasladar sus entrenamientos a otras zonas menos concurridas.
"A nosotros no nos molesta demasiado, pero el otro día me crucé con Van der Poel y había todo un grupo pegado a su rueda. Algunos equipos empezarán a hartarse y quizá vayan a hacer su stage a otro sitio", explicó a la AFP el ciclista de TotalEnergies Emilien Jeannière a principios de año en Calpe, España.