El principal acusado presionó por la internación domiciliaria de Maradona, dice su hija en el juicio por su muerte
Una hija de Diego Maradona declaró el martes que el médico de cabecera del astro argentino impulsó la internación domiciliaria que terminó con su muerte en 2020, al testificar en el juicio contra el equipo sanitario que lo atendió en sus últimos días.
Jana Maradona, de 30 años, se refería a un diálogo entre el principal acusado, el neurocirujano Leopoldo Luque, y la familia del exfutbolista, en el que se decidió que Diego Maradona continuara su recuperación en una casa tras ser operado de un hematoma subdural el 3 de noviembre de 2020.
"Nos dijo que teníamos una sola bala y que teníamos que decidir bien qué hacer. La casa iba a ser como una clínica de rehabilitación pero más amigable para mi papá. Sentí que era la mejor decisión", dijo Jana en un tribunal en San Isidro, 30 km al norte de Buenos Aires.
Contó además que Luque sostenía que Maradona no aceptaría internarse en una clínica.
"Me dijeron que iba a ser una internación seria, que (la empresa de salud privada) Swiss Medical iba a estar completamente a disposición de mi papá", prosiguió la tercera hija del exfutbolista.
El juicio que comenzó en abril busca responsabilidades en el equipo médico que acompañó a Maradona en esa internación domiciliaria que terminó el 25 de noviembre de 2020 con la muerte del ídolo a los 60 años por un edema pulmonar y un paro cardiorrespiratorio.
El proceso analiza tanto las condiciones como la pertinencia de la internación que Luque impulsó en detrimento de un centro de rehabilitación propuesto por médicos de la clínica donde se practicó la neurocirugía, relató su hija en una declaración de casi cuatro horas.
Al menos una decena de testigos describieron ese domicilio en Tigre, vecino a San Isidro, como sucio y mal acondicionado para la atención médica.
El psicólogo Carlos Díaz declaró a su vez que "la pandemia significó un gran bajón anímico" para el astro mundial, quien según dijo sufría de trastorno bipolar y de personalidad narcisista, además de adicciones al alcohol y a los psicofármacos.
Además de Luque y Díaz, otros cinco profesionales de la salud enfrentan cargos por homicidio con dolo eventual, que implica que eran conscientes de que su accionar podía llevar a la muerte. Podrían enfrentar hasta 25 años de prisión. Una octava acusada será juzgada aparte.