Medicamentos biosimilares: Una oportunidad estratégica para la sostenibilidad de la salud en Panamá
Los medicamentos biosimilares se han consolidado como una alternativa clave para los sistemas sanitarios globales al ofrecer tratamientos de alta tecnología a menor costo. A diferencia de los fármacos químicos, estos se producen a partir de organismos vivos y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cumplen con los mismos estándares de seguridad y eficacia que los biológicos originales, permitiendo ampliar el acceso a terapias complejas.
Para comprender su naturaleza, la Dra. Ivonne Torres Atencio, catedrática de la Universidad de Panamá, explica que un biosimilar es una versión altamente similar a un biotecnológico de referencia cuya patente ha expirado. “Es como hacer vino, cerveza o pan: se siguen procesos muy controlados, pero ningún producto es idéntico a otro. Aun así, todos cumplen con estándares que garantizan su resultado”, detalló la especialista.
A diferencia de los genéricos comunes, que son copias exactas, los biosimilares son estructuras proteicas complejas que no pueden ser idénticas lote a lote debido a su origen biológico. No obstante, la Dra. Torres aclara que estos fármacos “deben mantenerse dentro de rangos estrictos de biosimilitud que aseguran su desempeño clínico”, bajo la vigilancia de agencias de alto estándar como la FDA o la EMA.
El desarrollo de estos medicamentos requiere una inversión masiva en tecnología y controles de calidad. El mayor esfuerzo se concentra en la fase analítica para recrear la molécula con precisión. Según la experta, el proceso no es sencillo ni económico, pero permite optimizar recursos al enfocarse en la construcción molecular inicial más que en estudios clínicos extensivos desde cero.
El impacto económico de esta transición es masivo: se estima que los biosimilares podrían generar ahorros globales superiores a los 215 mil millones de dólares para el periodo 2021-2026. Esta eficiencia financiera es vital para enfermedades crónicas como el cáncer, la artritis reumatoide o la esclerosis múltiple, donde los costos de los tratamientos suelen ser una barrera infranqueable para muchos pacientes.
En el contexto panameño, estos medicamentos representan una vía para mejorar la cobertura en el sistema público. La Dra. Torres destaca que estos fármacos actúan como facilitadores de equidad: “Estos medicamentos permiten que más pacientes accedan a terapias que han demostrado mejorar su calidad de vida, optimizando al mismo tiempo los recursos disponibles”, señaló.
Finalmente, la especialista enfatiza la importancia de la farmacovigilancia y la confianza en los procesos regulatorios para vencer prejuicios sobre su calidad. Como conclusión, Torres Atencio puntualizó que “los biosimilares permiten que más pacientes accedan a terapias innovadoras, especialmente en sistemas públicos donde los recursos son limitados”, posicionándolos como el futuro de la medicina inclusiva.