El renacer del ballet panameño
Formadas desde la infancia en la Escuela de Ballet Teresa Mann, las bailarinas Sofía Young (22 años) y María Elvira Zachrisson (34 años) forman parte del crecimiento histórico que vive el Ballet Nacional de Panamá, que del 22 al 25 de octubre presentará por primera vez la producción completa de La Bella Durmiente en el Teatro Nacional.
La trayectoria de ambas refleja los sacrificios y la entrega que demanda esta disciplina. “El ballet no es un trabajo en el que tú vas, trabajas y te vas. No, el ballet es un estilo de vida, eres como un artista atleta”, afirmó Young, mientras que Zachrisson, quien regresa a las tablas tras su licencia de maternidad y con formación en el Joffrey Ballet School de Nueva York, destacó el drástico cambio de la compañía en la última década: “Las presentaciones antes eran muy esporádicas. Es totalmente distinta la compañía del 2011 o 2012 a la que tenemos ahora”.
Este salto cualitativo ha sido posible gracias al fortalecimiento de la infraestructura dancística en el país y a la continuidad en la programación artística. “En gran parte ha sido porque por fin logramos tener una casa específica para nosotros en la Ciudad de las Artes. Tenemos más chances de entrenar y hacer obras grandes, y gracias a que estamos creciendo, se pueden traer coreógrafos de afuera”, explicó Zachrisson.
Esta constancia de ensayos y giras internacionales por la región ha consolidado un elenco de más de 40 bailarines contratados y decenas de aspirantes, permitiendo asumir producciones de ballet completo de exigencia mundial.
La respuesta del público ha sido un pilar en la consolidación del grupo y la proyección del talento nacional en el exterior. Respecto a este respaldo y el impacto de las recientes giras por Brasil y República Dominicana, Young puntualizó: “El panameño al ver que el país está exportando este entretenimiento y tiene buen resultado se siente orgulloso”.
Por su parte, Zachrisson recalcó que el compromiso de la compañía ha generado confianza en el ámbito internacional: “El hecho de que coreógrafos de afuera acepten venir dice algo, han puesto ese voto de confianza en la compañía y ha habido resultados”.
Con el compromiso de motivar a las nuevas generaciones que sueñan con dedicarse al arte de las zapatillas de punta, las intérpretes recalcan que el panorama actual ofrece más vías para lograrlo. “Cada camino es diferente, tú eres tú y trata siempre de ser lo mejor que puedes ser”, aconsejó Young a las futuras promesas. En esa misma línea, Zachrisson concluyó invitando a los jóvenes a trabajar con constancia y pasión: “Que no se rindan, es un arte que llena, hay muchas más formas de seguir ese sueño”. Las funciones de La Bella Durmiente se llevarán a cabo en el Teatro Nacional con boletos disponibles en Panatickets.
ml | El Ballet Nacional de Panamá marcará un hito al presentar la producción de La Bella Durmiente del 22 al 25 de octubre en el Teatro Nacional. Con una duración aproximada de dos horas, la magistral obra de Chaikovski cuenta con la dirección artística de Sasa Adamovic y el montaje del renombrado coreógrafo Konstantin Kostjukov.
Sofía Young empezó a bailar ballet desde que tenía tres años; Mientras tanto, María Zachrisson inició en esta disciplina a los cinco. Ambas estuvieron en la escuela de danza de Teresa Mann.
“En un bailarín, la forma en la que se expresa es con su cuerpo, porque nosotros no hablamos”, Young.
“Mi reto personal y profesional es poder estar lista físicamente para hacer roles más importantes”, Zachrisson.
Explican que ven videos de otras compañías para tener una idea de cómo realizan los montajes.