El potencial afrodescendiente: Cultura que transforma la economía regional
El reciente Festival CAF se convirtió en el escenario ideal para confirmar que la cultura afrodescendiente en América Latina no es solo memoria e identidad. Expertos y artistas coincidieron en que es, ante todo, una plataforma estratégica para el desarrollo económico y la renovación de nuestras ciudades.
Bajo el lema “Las afrodiásporas en América Latina”, el foro puso sobre la mesa el potencial productivo que surge de los saberes ancestrales. La idea central fue clara: las comunidades tienen el derecho de construir ciudad a través de su creatividad y sus formas únicas de organización.
A pesar de retos históricos como la segregación, el debate reveló que estos contextos son terrenos fértiles para la economía naranja. Invertir en cultura permite impulsar modelos de desarrollo inclusivos donde la creatividad es el motor principal del cambio social.
Abel Aronátegui, director del Centro de Arte y Cultura de Colón, aportó una estadística clave: “Más del 30 % de los emprendedores afrodescendientes de la región señalan que sus productos dialogan con sus conocimientos ancestrales”. Esto, según afirmó, es una oportunidad de negocio tangible y auténtica.
Para Aronátegui, crear infraestructura cultural en barrios estratégicos hace mucho más que “embellecer”. Esta acción genera nuevas dinámicas económicas, fortalece el tejido social y devuelve el valor a territorios que históricamente han sido marginados.
El arte también juega un papel político y visual. Roger Ramos destacó que las intervenciones culturales en espacios públicos permiten disputar las narrativas tradicionales, posicionando nuevas economías creativas que nacen directamente desde la comunidad.
Desde Argentina, Julia Cohen Ribeiro compartió el éxito de El Tambo Afro, un espacio recuperado que demuestra cómo la gestión comunitaria logra sostenibilidad. Asimismo, Moraima Simarra resaltó que en San Basilio de Palenque la cultura trasciende lo físico para volverse un eje productivo vital.
El foro concluyó con un mensaje de esperanza: la inversión en cultura afrodescendiente reduce las brechas de exclusión. En este panorama, el Centro de Arte y Cultura de Colón se consolida como el gran referente regional de cómo transformar la identidad en oportunidades reales para todos.