Diagnóstico oportuno de cáncer de ovario: clave para reducir su alto impacto social y económico en Panamá
Cada año, el cáncer de ovario afecta a más de 324.000 mujeres en el mundo y se consolida como la neoplasia ginecológica más letal. En Panamá, la situación epidemiológica refleja indicadores de alta preocupación, registrándose entre 120 y 140 nuevos diagnósticos anuales, con cerca de 100 atenciones en el Instituto Oncológico Nacional (ION) y una letalidad acumulada de hasta 90 defunciones al año.
El principal reto de la patología radica en su detección tardía, pues aproximadamente el 80% de los casos en Panamá se diagnostican en etapas avanzadas (estadios III y IV). Esto ocurre porque sus síntomas iniciales, como la distensión abdominal, el dolor pélvico o la saciedad precoz, se confunden habitualmente con dolencias gastrointestinales comunes, comprometiendo las opciones terapéuticas y la supervivencia de las pacientes.
Pese a este panorama, los avances en “Medicina de Precisión”, mediante herramientas como biopsias líquidas, secuenciación masiva e inteligencia artificial, abren una luz de esperanza. La tasa de supervivencia a cinco años alcanza el 93% si la enfermedad se detecta a tiempo, en contraste con el 31% registrado en fases metastásicas, lo que demuestra la urgencia de fortalecer los diagnósticos tempranos.
“Desde AbbVie, creemos firmemente que la ciencia debe estar al servicio de las pacientes y que la innovación debe ir acompañada de acceso y equidad porque detrás de cada cifra de cáncer de ovario hay una mujer, una familia y un entorno laboral impactado”, afirmó Diana Hernández, directora médica de AbbVie Clúster Norte, quien subrayó que transformar el estándar de atención es una responsabilidad compartida.
Desde la perspectiva de los pacientes, la Asociación Nacional de Pacientes de Quimioterapia de Panamá (ASONAPAQ) resaltó los hallazgos del informe The Socioeconomic Burden of Ovarian Cancer in 11 Countries de la World Ovarian Cancer Coalition (WOCC), señalando el enorme impacto que genera la enfermedad en las familias y en los sistemas de salud en países en desarrollo.
“Las cifras reveladas son un llamado urgente a la acción y a la implementación de políticas que reconozcan no solo el costo médico, sino también el desgaste económico, laboral y emocional que viven las pacientes y sus cuidadores”, manifestaron voceros de ASONAPAQ sobre el reporte elaborado con la OMS, que cuantifica en 70.000 millones de dólares las pérdidas globales por la enfermedad.
El informe mundial revela además que el impacto laboral equivale a 2,5 millones de días de trabajo perdidos por incapacidad y que los cuidadores informales destinan en promedio 33 días al año por paciente. Asimismo, proyecta que, sin intervenciones efectivas, para el año 2050 se registrarán más de 500.000 diagnósticos y 350.000 muertes anuales a nivel global.
Frente a este escenario, los especialistas coinciden en que el desafío reside en garantizar que la innovación médica llegue a todas las mujeres sin distinción. Identificar factores de riesgo, como antecedentes familiares o menopausia tardía, y promover chequeos periódicos son pasos cruciales para visibilizar la enfermedad y transformar un diagnóstico a tiempo en una vida salvada.